El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duele como el latido de la sangre al palpitar detras de una herida. El tiempo transcurre de forma desigual , con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa...
Nuestro tiempo ha pasado, y lo más normal. Lo lógico sería que hubieses dejado de importarme, que no fueras nada. Que todos esos momentos, esas llamadas , esos mensajes fueran historia. Que no quedase nada de aquellas tardes o de esas promesas que me hacías que ahora veo tan lejos. Lo lógico e improbable en este caso, sería que me hubiese olvidado de ti. De tu sonrisa, tu carácter, tu orgullo, tu mirada, tus tonterías, tu forma de ser. De los momentos que pasamos juntos, de esas risas, de nuestras canciones, o de tus cartas. Lo que pasa, es que no le veo sentido. No sé por qué, pero no puedo. No se supera todo eso tan rápido. Nadie puede decir, "ahora te olvido", y ya está. Eres importante. Me ayudaste cuando lo necesité, y me sonreiste cuando menos me apetecía reir, pero sin embargo cuando más me alegraba. Me llamabas tanto que si un día no hablaba contigo de todas esas chorradas, pensaba que te había pasado algo. Eras mi segundo yo, mi otra parte. Si me pasaba algo, no necesitabas más que una mirada para saberlo. Era todo tan, no sé, no puedo escribirlo. Pero decidiste que se acabará. Y así fue, se acabó. Y no hay día en que no me acuerde de todas esas cosas.
Pero ahora ya no me preocupa, el tiempo esta pasando, y el tiempo que tenía dedicado a pensar en ti está llegando a su fin.
Con dificultad, pero finalmente con éxito, estás fuera de mi vida, o al menos, estás en ello, sigues siendo mi prioridad en mi lista de promesas a olvidar.
Tranquila mi vida, he roto con el pasado, y mil caricias pa' decirte que siete vidas tiene un gato, 6 vidas ya he quemado, y esta última la quiero vivir a tu lado.




No hay comentarios:
Publicar un comentario